Se inicia un nuevo año y con él nuevos propósitos y objetivos personales, pero hoy queremos escribir sobre objetivos personales que se pueden lograr a través de algo tan sencillo como observar el espacio en el que trabajamos, dormimos, comemos…en definitiva, donde vivimos. Desde el ámbito del coaching y la terapia procuramos indagar dentro de uno mismo para poner orden y sentir con claridad qué es lo que queremos, lo que nos hace sentir bien. Tan importante es la armonía interna como la externa, la del entorno donde vivimos, y para favorecer a esta última disponemos de una herramienta China milenaria denominada Feng Shui. Yo he tenido la oportunidad de aplicarla en mi casa y me ha aportado mucha paz y algunos resultados sorprendentes.
El Feng Shui estudia el entorno donde vives o trabajas y propone unos cambios con el fin de lograr objetivos y de potenciar la energía a favor de los habitantes de la casa, despacho o cualquier espacio habitable. Es importante elegir bien la persona experta para hacer el estudio y los cambios, hay diferentes estilos y maneras de hacerlo: una es desde el miedo, son aquellas personas que te dicen que un espacio negativo puede llegar a generar una enfermedad. Personalmente este estilo no me gusta, prefiero hacer los cambios de un espacio desde la confianza en que estos ayudarán a mejorar el bienestar y la energía. Nosotros elegimos Arquimias para hacer el estudio de feng shui en casa, y lo recomiendo a todo el mundo que esté interesado. El proceso consta de varias visitas a la casa en las que la profesional va proponiendo cambios:
Lo primero que se valora es que no haya ninguna geopatía que pase por puntos de la casa donde nos pasamos muchas horas (cama, sofá, escritorio…). Una geopatía es una zona del terreno en la que, debido a la concurrencia de uno o varios factores ambientales (líneas de agua subterráneas, contaminación electromagnética, emanaciones de gas…), no se logran los niveles mínimos energéticos requeridos para considerarla saludable para vivir o trabajar en ella.
Si hay algún espacio importante de la casa por donde pasa una geopatía se proponen, siempre que sea posible, cambios con el fin de evitarla; en nuestro caso cambiamos de lugar la cama y los sofás, puesto que había una geopatía muy importante.
El segundo paso es calcular el número Kua de las personas que conviven en la casa. El número Kua se calcula a través de la fecha y año de nacimiento y nos da la información de qué orientaciones son favorables o desfavorables para cada persona. Con este input también se proponen cambios para que todos los habitantes estén en una posición favorable.
A continuación y con la información de la última fecha del año en que se hicieron obras en la casa y las diferentes orientaciones, se calculan las estrellas de cada espacio de la casa. Las estrellas son una combinación de números que dan información de la energía que hay. La persona experta te propone en este caso diferentes “tratamientos” para potenciar la energía positiva o bien disminuir la desfavorable que pueda haber en cada espacio.
Para terminar se hacen unas recomendaciones de tonos, colores y plantas, todo ello pensando en favorecer la energía de los habitantes o lograr objetivos.
Para mí fue un placer hacer una cata de lo que es el feng shui y poderlo aplicar en casa. Durante 3 meses vas realizando los cambios y comprobando si te funcionan y generan bienestar o no y personalmente puedo decir que, desde que lo realizamos, estamos mucho más confortables y con la tranquilidad de que estamos cuidando y potenciando nuestro bienestar.
¡Os invito a que os preguntéis qué objetivos os habéis propuesto para este 2014 y en qué medida el espacio de casa o del trabajo puede influir en lograrlos!
Elisabet Mónaco
