Con esta entrada no pretendo hablar de temas concretos de auto conocimiento o desarrollo personal, simplemente es un HOLA de nuevo! Hola a mí misma y al mundo después de unos meses largos dedicada la gran parte del tiempo a mis dos hijos. Sí, he sido madre por segunda vez y eso ha significado para mí uno de los cambios más grandes en mi vida, en el que he tenido que esforzarme para hacer las cosas bien, para llegar a cubrir las necesidades de mis dos hijos, las de la casa, las del trabajo, las de mi pareja, incluso las del vecino……….y ahora que el pequeño de la casa ya casi cumplirá los dos años me vuelvo a encontrar conmigo misma y me pregunto : cuáles son mis necesidades??? Esas que he estado posponiendo durante tantos meses, aquellas que en algún momento de mi vida tenía tan claras, ahora parecen haber cambiado o quizás necesito escucharme de nuevo para encontrarlas, pues definitivamente soy otra mujer.
Si de algo he tomado consciencia estos dos años es de que educar a los hijos es una tarea difícil, dedicada y que requiere mucha paciencia y repetición. Sí, a veces pierdo los nervios con mis hijos, y luego eso me hace sentir fatal. La cuestión es que cuando me quedé embarazada de mi primera hija , ya des de el principio todo fue una idealización del embarazo, del parto, incluso con Julieta los dos años y medio primeros fueron cargados de una gran paciencia, de un ritmo lento y una mirada comprensiva por mi parte. De esto es importante tomar conciencia para mí, ya que estoy hablando de mi mirada, no de la forma de ser de mi hija, que ya des de pequeña ha sido intensa, movida, curiosa y expresiva, y claro ahora lo sigue siendo pero mi paciencia y mi cansancio es otro con lo que mi respuesta también.
La idealización de la maternidad y de lo que yo imaginaba que era tener hijos hace que me cueste más aceptar a lidiar el día a día con mis hijos, muchas veces el mensaje que me envío es que tendría que ser más fácil y claro entonces la sensación es agridulce, es de decepción. La realidad es que a medida que los niños van saliendo de la etapa de bebes y van creciendo, llega otra etapa que quizás no es tan física ( darle de comer, cambiar el pañal, etc etc) sino que es más psicológica y esta realmente es la que me agota porque yo soy más bien una chica tranquila sin ganas de peleas ni gritos, me gusta la armonía……. y mi hija tiene una vitalidad enorme y creo que crear conflicto va a formar parte de su forma de ser durante un tiempo. Aceptar eso, aceptar que ella es así y que soy yo la que me tengo que adaptar a ella y romper la idealización de que dando amor a los hijos ya tienes el trabajo hecho, eso ha sido un verdadero insight para mí.
He descubierto que con amor sólo no basta, hace falta disciplina, hace falta ser rotunda, , hace falta tener las cosas claras, hace falta poner límites claros. Y creo que a nuestra generación este boom de la crianza respetuosa, natural y de poner a los niños siempre en el centro, no nos ha hecho bien, por lo menos a mí, o por lo menos creo que eso no me funciona con Julieta, quizás si con Max.
Tengo pendiente una entrada en el blog con el parto y la llegada de Max, que fue en pleno agosto, con mucha luz y precioso.
La sensación con la llegada cálida de Max fue que nuestra familia de 4 se completaba, es como si hubiéramos cerrado un círculo perfecto. Evidentemente es un concepto, la idea y la sensación es bonita pero en el día a día hay muchas cosas a mejorar en nuestra dinámica de 4. Empezando por mí, como madre nunca imaginé que llegara a ser tan posesiva de mis hijos, con ganas de saborearlos tanto, tan controladora….echar un paso atrás creo que irá bien a toda la familia. Al mismo tiempo que yo lo echo atrás creo que mi pareja, el padre de las criaturas, lo tendría que dar adelante. Sí absolutamente si, actualmente no estamos compartiendo la labor de la crianza. Por los motivos que sean ( trabajo, horarios, economía de casa..) yo me empapo más de mis hijos que su padre. Lo bueno es que las buenas intenciones del padre están, y nuestras charlas ayudan a reconducir la situación. Pero así de forma espontánea y fluida diríamos que entre semana la capitana del barco soy yo. También aquí entran en juego las creencias que uno tiene sobre cómo debería ser el otro o las expectativas, pero más allá de eso hay un tema real con el papel del hombre y la mujer en la sociedad que daría para mucho más.
En resumen mi pareja y yo tenemos que dar un respectivo paso adelante y atrás, y nuestros dos hijos también, tiene que ir caminando, parando, a veces saltando ….sabiendo que nos tienen a su lado para lo que necesiten y entendiendo también que hay límites y normas que deben cumplir. En definitiva seguimos en movimiento, a veces contentos, a veces tristes o enfadados, a veces con ganas de gritar y salir corriendo, otras con unas infinitas ganas de amar.

Si algo me ha despertado el ser 4 en nuestra familia, es que no todo es de color de rosa, y si bien ya había tenido en la vida experiencias previas que habían conectado con mi lado más duro, hoy más que nunca soy consciente de la importancia de transmitir a mis hijos que estos momentos existen y que es bueno hablar de ellos y reconocerlos.
Así que sí, llevo una temporada movida y removida , no sólo emocionalmente, también nos hemos mudado de piso. Y con esa movida y removida quiero aceptar el momento tal y como es y aprovechar para conectar de nuevo con mis nuevas necesidades. Necesidades que siguen conectadas con el hecho de re inventarme profesionalmente, encontrar tiempo para hacer deporte, para la lectura, para mis amigas, para escribir en el blog, para recuperar una mirada del mundo serena y tranquila, sin tantas prisas y a poder ser dormir un poco más y seguido.
Elisabet Mónaco