Hoy me apetece escribir sobre el Yoga porque es lo que me está ayudando a conectar conmigo misma estos meses de cambios en los que todo me remite a la pérdida: traslado al nuevo piso, la muerte de mi abuela y la nueva etapa con los peques (que se están haciendo mayores, pronto dejaremos de tener pañales en casa). La vida es cambio, el cambio necesita de un tiempo de adaptación a la nueva situación que luego volverá a cambiar, el margen de maniobra que tenemos está sobre nosotros mismos y no sobre lo que pasa en nuestro alrededor. El yoga me ayuda a sentirme fuerte, a sostenerme a mí misma y creerme que pase lo que pase soy un árbol bien enraizado con la suficiente flexibilidad para adaptarme a los cambios externos. Ahora que empiezo a tener más tiempo para mí, me encanta planificar qué días iré a Yoga, ayer pude ir a las 20,30 cuando llegó Dani, el peque ya dormía y la mayor se quedó con su padre alargando la hora de irse a dormir. Fue una sensación preciosa que hace un año no veía posible ya que el tener aún un bebe de 10 meses no me permitía tener la vitalidad y energía necesarias para salir de casa a las 20,30 de la noche para ir a hacer yoga. Ayer fui andando hasta Yoga One Sarria, hacía una noche bonita, aún con luz los pájaros cantaban y me sentí llena y feliz. No es sólo la clase de Yoga en sí mismo que me ayuda, es también el poder encontrar el espacio para hacerla y es evidentemente la sensación de bienestar durante y después de la práctica. En Yoga todas las posturas van acompañadas de una respiración profunda, que es la base para calmar la mente y también para ayudar al cuerpo a entrar bien en cada postura. Yo siempre he sido de hacer mucho deporte, he corrido ½ maratón, he hecho largas carreras en bici de carretera, he hecho natación, he corrido por la montaña…pero con el Yoga he encontrado algo especial, he aprendido a estirar mi cuerpo, a alargarlo, a llegar un poco más lejos en cada postura, a fortalecer brazos y piernas, a concentrarme. Ayer hice por primera vez desde hace tiempo el puente, y me sentí como una niña pequeña explorando sin miedo.

Lo bueno del yoga es que trabajas duro físicamente sin acabar cansado, al contrario, sales con carga de energía tanto física como mentalmente. Al final de cada clase se hace una relajación para integrar la clase y es muy agradable.
Para mí el Yoga es muy completo, me ayuda a sentirme bien tanto física como mentalmente y a ser consciente de mi postura durante el día y a mantener la espalda y hombros rectos. A nivel más espiritual el Yoga me ayuda a abrir el corazón a los cambios y a la vida en general.
SAT NAM